Comparativa entre el Renault 19 y el Renault Megane II.

INNOVACIÓN
Toda una revolución en sólo 15 años

En los tres lustros que separan al primer Renault 19 del actual Mégane II se han disparado los cambios de todo tipo en el mundo del automóvil. Estas modificaciones afectan desde luego a la estética de los coches, pero sobre todo se hallan bajo la carrocería.

 

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CARLOS CANCELA

MADRID.- La evolución de la industria informática transcurre muy pareja a la del automóvil. En ambos casos un producto comprado en un momento determinado se queda anticuado en un par de años y obsoleto en sólo unos pocos años más. Adquirir un ordenador personal en el año 1988 era una tarea complicada. Podía costar unas 250.000 pesetas un ordenador 286 con un disco duro de 20 megas, con monitor monocromo verde. La velocidad del procesador se medía casi con un reloj de arena por su gran lentitud.

En un ordenador actual de 250.000 pesetas (1.500 euros por hablar con precisión) tendremos una pantalla TFT, 256 megas de memoria RAM y un disco duro de al menos 80 gigas, lo que significa multiplicar por 4.000 lo que se adquiría al mismo precio hace 15 años: sistemas de almacenamiento, puertos USB, grabación de DVD... cuando en 1988 había que limitarse a grabar los discos de 1,44 megas, y gracias.

 

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Y, si los ordenadores han evolucionado mucho en 15 años, los coches han cambiado aún más. Para analizar este proceso compararemos lo que era un coche a finales de los años 80 con otro actual. Por ejemplo, el Renault 19 1.4 TR, que fue líder del mercado en su época, y el Mégane actual (su sucesor) con el motor 1.4. Ambos comparten el hecho de ser el coche más vendido en su momento, pero por lo demás sólo se parecen en que tienen cuatro ruedas y comparten el escudo del rombo de la marca francesa.

 

Más carrocerías

El Renault 19 fue el primero que adoptó toda una familia de carrocerías distintas. Primero fueron las versiones de cuatro y cinco puertas, más tarde la de tres y después la descapotable. Así, el viejo R-19 abrió el camino del Mégane II, que de momento ya cuenta hasta con seis carrocerías, aunque este número aumentará aún más en el futuro.

Hablemos de su motor. El del Renault 19 tenía una potencia en su versión básica de 60 caballos, con un motor de varillas y balancines. Una cifra muy justa pese a la cual el vehículo alcanzaba 154 km/h de velocidad máxima y aceleraba de 0 a 100 km/h en 15 segundos. El Mégane actual con el motor 1.4, en su acabado básico, tiene un motor de 98 caballos y sus datos de prestaciones son notablemente mejores. La velocidad máxima es de 183 km/h, mientras que el 0 a 100 km/h lo cubre en 12,5 segundos.

El antiguo modelo no tenía ni como opción en la época de su lanzamiento ningún airbag, en tanto que el actual, incluso en su versión básica, dispone de 10. Se incluyen los frontales, los laterales, los de cortinilla y unos antihundimiento que se hinchan en la parte delantera del asiento para evitar que el cuerpo se deslice hacia delante en caso de colisión.

 

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El antiguo tenía un sistema de arranque por antirrobo Clausor que lo hacía presa fácil de los ladrones y que en ocasiones se bloqueaba y dejaba la dirección fija. El actual lleva un sistema de arranque por tarjeta que complica las cosas a los cacos, pero que sobre todo es mucho más cómodo de usar.

En el R-19 1.4 TR no había cierre centralizado y era necesario abrir el pestillo de cada puerta para abrirlas. Con el nuevo, que cuenta por supuesto con cierre centralizado, en el momento de poner en marcha el vehículo se puede accionar automáticamente el cierre de todas las puertas para viajar más seguro.

El equipo de radio era opcional en el viejo modelo y sólo existía la posibilidad de instalar uno con casete si el cliente era muy sibarita y no quería depender sólo de la programación de radio. En el modelo actual, el equipo de audio cuenta con sistema RDS para recepción de mensajes sobre el estado del tráfico y lector de discos compactos. Y lo mejor es que dispone de mandos para su accionamiento desde el volante. Un paso adelante muy importante en los apartados de confort y de seguridad.

 

Frenos eficaces

Analicemos ahora los frenos. En el modelo original se empleaban discos delanteros y tambores traseros, mientras que en el actual son discos ventilados delante y discos macizos detrás. La principal diferencia reside en que el nuevo ofrece ABS con repartidor electrónico de frenada (EBD) y con sistema de frenado de emergencia, el cual, cuando detecta que el conductor frena bruscamente, continúa frenando por su cuenta hasta detener el vehículo. Todo ello de serie desde la versión básica. Esto sería demasiada sofisticación para un coche de finales de los años 80 con una electrónica muy limitada.

Otro aspecto importante es el cambio de marchas. En el vehículo clásico, por llamarlo de una manera más cariñosa, de serie se montaba uno de cuatro marchas y como opción había uno de cinco marchas, muy recomendable, con un sobreprecio de 25.000 pesetas. En el actual, la versión básica monta un cambio manual de cinco marchas y puede optarse a uno automático secuencial y autoadaptativo, una palabra demasiado complicada para que pudiera utilizarse a finales de los 80.

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Básicamente, este término significa que se adapta a la manera de conducir de la persona que se sienta al volante y cambia con el motor girando a más o menos revoluciones. En el R-19 una frenada brusca o una aceleración con hielo o nieve eran un problema, y había que afrontar ambas operaciones con mucho cuidado y tratando de no patinar para mantener el control del vehículo. El nuevo modelo incorpora control de tracción, un sistema electrónico que evita que se produzca un derrapaje. Y a la hora de frenar, ahí están el sistema antibloqueo ABS y el control electrónico que distribuye la frenada. El freno de mano también ha cambiado, y mucho. En el R-19 se accionaba mediante una palanca que muchas veces se quedaba enganchada y hacía difícil su desconexión. En el Mégane es un freno de estacionamiento automático que se desconecta por sí sólo al ponerse en marcha el vehículo.

Son muchas las cosas que han cambiado en el mundo del automóvil. Los que hayan podido conducir un coche de los años 80 podrán recordarlo perfectamente. Los más jóvenes tendrán que conformarse con ver las fotos de los dos modelos y analizar las diferencias que aquí se cuentan. Será como el juego de encontrar las siete... mil diferencias. Y sólo han pasado quince años entre los dos modelos de Renault.

Su precio es otro aspecto que conviene destacar. El Renault 19 1.4 TR, cuando salió al mercado en el año 1988, costaba 1.500.000 pesetas de las de entonces. En este precio sólo estaba incluido el cambio de cuatro marchas, ni siquiera la dirección asistida. El Mégane actual, con un equipamiento de serie que habría sido un sueño futurista en su momento, cuesta 14.290 euros, es decir 2.377.655 de las antiguas pesetas. Una pequeña diferencia.

 

Sobresaliente en Seguridad

Sin duda el principal cambio entre el antiguo R-19 y el nuevo Mégane se refiere a la seguridad. El nuevo Mégane ha sido el primer vehículo compacto que ha obtenido cinco estrellas en las pruebas de choque EuroNCAP. Bien es verdad que estas pruebas no se hacían en los tiempos del 19, pero a buen seguro no habría pasado de dos estrellas. Un ocupante de un R-19, como de cualquier coche de la época, que sufría un vuelco tenía muchas posibilidades de padecer graves lesiones e incluso de perder la vida.
Hoy en día con los airbags, pretensores y refuerzos, se viaja mucho más seguro. Pero no es el único cambio. Hablar de que un coche nos podría indicar el mejor camino para llegar a un sitio desconocido hubiera sido en 1988 algo de ciencia ficción. Hoy está al alcance de la mano aunque resulte todavía un poco caro (en torno a los 1.500 euros). A cambio, el sistema nos irá diciendo «en el próximo cruce gire a la derecha», «en la rotonda tome la tercera salida». Este sistema permitirá en breve poder localizar un coche con una precisión milimétrica, ya sea por un robo o accidente.

Tampoco hemos hablado del ajuste de los espejos retrovisores, ahora realizado de forma muy cómoda y eléctricamente, mientras que antes había que ajustarlos mediante una palanca, con el consiguiente peligro.

Ni siquiera se ha mencionado la cantidad de huecos para dejar objetos que tiene el nuevo y que en el antiguo se reducía a la guantera, siempre llena de cosas. Ni de los faros, antes de bombilla convencional y ahora con la posibilidad de montar faros de xenón, el no va más por el momento en iluminación nocturna.

En el nuevo se incorpora un sistema automático de control de la presión de los neumáticos y un muy práctico ordenador de viaje que nos informa de los kilómetros que podemos recorrer con la gasolina que tenemos, el consumo o la distancia recorrida.

 

1988.RENAULT 19 1.4 TR

MOTOR. El propulsor 1.4 del Renault 19 empleaba gasolina con plomo y sus consumos eran un 20% superiores a los del actual Mégane pese a tener considerablemente menos potencia.

MALETERO.En esta versión de cinco puertas del R-19 el maletero gozaba de bastante amplitud, pero era poco modulable. La rueda de repuesto se encontraba en la parte inferior.

TRASERA. Los grupos ópticos traseros ofrecían una menor visibilidad y no existía la posibilidad de una tercera luz de freno, algo obligatorio en todos los coches actuales en toda Europa.

ASIENTOS.Eran poco envolventes, y no ofrecían una excesiva seguridad en caso de producirse un choque. Su anclaje tampoco era el más idóneo.

CONSOLA. El «climatizador» se limitaba a un botón giratorio para ajustar calor o frío y otro para la velocidad del ventilador. No montaba ni siquiera aire acondicionado.


2003.RENAULT MÉGANE 1.4

MOTOR. Mecánica de 94 caballos mucho más eficiente, aunque sin duda donde más se ha evolucionado ha sido en los motores diésel, de los que el Mégane tiene una gran oferta.

MALETERO. El compartimento para el equipaje del Mégane es algo más pequeño que en el R-19. Ello se debe en parte a la ampliación del espacio disponible para los ocupantes.

TRASERA. Grupos ópticos más grandes y potentes que ayudan a que el coche sea perceptible en condiciones de baja visibilidad. La tercera luz de freno mejora la seguridad del vehículo.

ASIENTOS. Banqueta y respaldo ofrecen un mejor agarre para el cuerpo. Pero sobre todo son más seguros, disponen de mejores anclajes y ofrecen una protección superior.

CONSOLA. El sistema de navegación Carminat, exclusivo de Renault, nos dirige a cualquier lugar de Europa sin problemas. Climatizador y equipo de radio con CD son de serie.